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Cómo inventar un cuento con tu peque, con papel y lápiz

Tu peque cuenta y tú escribes lo que dice, con sus mismas palabras. Le haces preguntas pequeñas, esperas a que conteste, recoges su idea y le añades algo. Al terminar se lo lees en voz alta y, si os apetece, lo representáis con sus peluches. No hace falta ninguna app, tampoco la nuestra.

Una guía de FabulAnna · Actualizada el · Fuentes

Tres ceras de colores, morada, amarilla y roja, sobre un papel

Paso a paso

Hace falta un cuaderno, un lápiz y un rato tranquilo. Su peluche favorito ayuda, y suele acabar de protagonista.

Los pasos salen de dos ideas con muchos años de práctica detrás: el dictado de cuentos de Vivian Paley y las preguntas de la lectura dialógica. Las dos se explican más abajo.

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    Que lo cuente tu peque, y tú lo apuntas

    Escribe lo que dice tal cual, también las palabras que se invente. Si no entiendes algo, pregúntale qué quiere decir.

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    Empezad por quién

    «¿De quién va el cuento?» Su peluche, el perro de la abuela o un dragón que come calcetines. Luego, dónde está y qué quiere.

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    Pregunta, espera y añade

    Haz una pregunta pequeña y espera en silencio, que pensar lleva su tiempo. Repite su idea y añádele algo: «¿Un dragón? ¿Un dragón verde y enorme?».

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    Que pase algo, y que lo arregle quien lo vive

    Algo se pierde, alguien llora o hay que llegar a un sitio. El protagonista lo arregla con algo que ya ha salido en el cuento o con lo que sabe hacer.

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    Léeselo y representadlo

    Lee en voz alta lo que has escrito, señalando sus palabras. Después, cada uno hace de un personaje, o los hacen sus peluches.

Tu peque dicta y tú escribes: el método de Vivian Paley

Vivian Gussin Paley fue maestra de infantil en la escuela laboratorio de la Universidad de Chicago y escribió varios libros sobre lo que pasaba en su clase, como The Boy Who Would Be a Helicopter. Sus alumnos le dictaban cuentos, ella los escribía y ese mismo día la clase los representaba. En 1989 recibió una beca MacArthur por ese trabajo.

En casa funciona igual. Pregúntale qué pasa en su cuento y escribe sus palabras sin arreglar la gramática ni lo que a ti no te encaje. Cuando acabe, léeselo y pregúntale si es así. Si quiere cambiar algo, lo cambia él o ella.

Luego, representadlo. Tu peque reparte los papeles: tú puedes ser el volcán y su peluche, el dragón. Un estudio de 2018 en clases de infantil de Inglaterra, con niños de 3 a 5 años, vio cómo el cuento se construye entre todos al contarlo y representarlo, con la mirada, el cuerpo y la voz.

  1. Rayo come calcetines.
  2. El volcán se ha comido los calcetines del pueblo.
  3. Y llega la abuela con su paraguas.
  4. ¡Calcetín al rescate!
Así quedarían en un cuaderno las ideas de Leo, 6 años, de la sesión de ejemplo de Cómo funciona.

Las preguntas que le ayudan a seguir contando

La lectura dialógica es leer conversando: el adulto pregunta, el niño contesta y el adulto recoge lo que ha dicho y lo amplía. Se pensó para leer libros, y al inventar un cuento las preguntas sirven igual.

La describió en 1988 el equipo de Grover Whitehurst, en un estudio con familias: pidieron a madres y padres que, al leer con sus hijos, hicieran más preguntas abiertas y ampliaran lo que contestaban, y menos preguntas de las que se responden señalando.

El Departamento de Educación de Estados Unidos lo resume en su informe sobre el método: el adulto y el niño se cambian el papel, y el niño pasa a contar la historia con el adulto de oyente que pregunta. También se ha estudiado en castellano, con familias y docentes de niños de 4 y 5 años.

Para cada pregunta hay una vuelta que la guía en castellano del Iowa Reading Research Center llama PEER: preguntar, evaluar, ampliar y repetir. Al inventar no hay respuestas malas, así que evaluar es recoger lo que dice; luego lo amplías y vuelves a preguntar para que lo cuente con más palabras.

Tú
¿A qué sabe la nube de fresa?
Pulga
Como un trueno.
Tú
¡Una nube de fresa que sabe a trueno! ¿Y qué hace Tomasa cuando la prueba?
Así podría sonar con el cuento de ejemplo de Pulga, 4 años, y su jirafa Tomasa. Si contesta «no sé», dale una pregunta más fácil o dos posibilidades, nunca la respuesta.

Y para no preguntar siempre lo mismo, los cinco tipos de preguntas de esa guía (en inglés, CROWD), con el cuento de ejemplo de Pulga:

Para completar

Deja la frase a medias y que la acabe: «Y el pulpo cantaba: chuchu…».

Para recordar

Lo que ha pasado antes: «¿Qué quería comerse Tomasa?».

Abiertas

Las que no tienen una respuesta buena: «¿Y ahora qué pasa?».

Qué, quién, dónde, por qué

Sobre lo que ya está en el cuento: «¿Por qué llora la estrella?».

Con su vida

Del cuento a su día: «¿A ti también te hacen cosquillas en los pies?».

Si no se le ocurre nada

Pasa, y no hace falta que se le ocurra todo a la primera. El escritor Gianni Rodari reunió en Gramática de la fantasía (1973) juegos para inventar historias que salieron de sus encuentros con maestros y niños. Aquí van dos, y una tercera idea que usamos en FabulAnna.

  • Dos palabras que no pegan. Rodari lo llamaba binomio fantástico: una jirafa y una nube de fresa, un volcán y unos calcetines. El cuento es lo que las junta. Podéis sacarlas de papelitos doblados.
  • ¿Qué pasaría si…? «¿Qué pasaría si tu peluche se despertara por la noche?» La pregunta pone el cuento en marcha.
  • Tres ideas para elegir. Lo que pasaría en un cuento de siempre, un disparate y una sorpresa. Puede decir «eso no» e inventarse la cuarta.

Qué cambia a los 3, a los 6 y a los 10 años

Es lo que tenemos en cuenta en FabulAnna para cada franja de edad. Tómalo como punto de partida: cada peque va a su ritmo, y los hermanos de edades distintas pueden inventar juntos.

De 3 a 5 añosDe 6 a 8 añosDe 9 a 12 años
Cómo cuentaHabla, señala, hace el sonido del personaje y elige entre dos cosasDicta frases enteras y dibuja a los personajesEscribe él o ella, planifica y a veces te corrige
Tus preguntasMuchas y cortas, que se contesten señalando o con un sonidoPor qué pasa cada cosa: porque, pero, así quePocas. Tus ideas, solo si se atasca
El cuentoUna cosa en cada frase, repeticiones, ruidos y nada que dé miedoAlguna palabra nueva que se entiende por lo que pasa, diálogos cortos y algún susto que se arreglaCapítulos, diálogos y algo de intriga
Le gustaSu peluche, que se repita una frase, acabar una rimaLos disparates, los monstruos, enseñarte algoLlevar el control, el cómic, firmar como autor

Dos cuentos de ejemplo

Pulga y Leo son los ejemplos de esta web, con apodos, y no niños de verdad: el cuento de Pulga salió de una prueba de la app, con dibujo y peluche de muestra, y la sesión de Leo es un ejemplo. Los dos muestran lo que buscamos: que las ideas que mueven la historia sean las del peque.

Pulga, 4 años, y Tomasa

Pulga empezó con una idea: Tomasa, su jirafa de peluche, está «en la luna, porque quiere comerse una nube de fresa». Se inventó una palabra, «chuchurú», que acabó siendo el estribillo. Cuando una estrella se puso a llorar porque buscaba a su abuela, Tomasa la llevó con ella estirando el cuello: lo arregló con lo que sabe hacer una jirafa.

Leer el cuento de Pulga

Leo, 6 años, y Rayo

Leo contó que su dinosaurio, Rayo, come calcetines. Salió la palabra «volcán» y Leo decidió que el volcán se había comido los calcetines del pueblo; su madre lo apuntó tal cual. Luego llegó la abuela con su paraguas, y al leerlo entero Leo gritaba la frase que se repite: «¡Calcetín al rescate!».

Ver la sesión de Leo

Preguntas sobre inventar cuentos con niños

¿Desde qué edad se puede inventar un cuento con un niño?

Desde que dice frases cortas. Con los más pequeños basta con que elija entre dos cosas, señale o haga el ruido del personaje, y tú pones el resto de la frase.

¿Tengo que corregir lo que dice?

No. Apúntalo tal cual, también lo que dice a su manera o lo que no te encaja. Si no lo entiendes, pregúntale qué quiere decir, y si quiere cambiar algo, que lo cambie él o ella.

¿Y si no se le ocurre nada?

Dale dos posibilidades o tres ideas para elegir, o jugad a las dos palabras que no pegan. Lo que elija, vale, y si dice «eso no», a buscar otra.

¿Y si el cuento no tiene ni pies ni cabeza?

Es lo normal, sobre todo al principio. Pregúntale por qué pasa cada cosa («¿Y por qué se ha comido los calcetines?») y con sus respuestas la historia se va encadenando sola.

¿Cuánto tiene que durar?

Lo que aguante con ganas. Si se cansa, guardad el cuaderno y seguid otro día donde lo dejasteis.

¿Hace falta una app?

No. Con un cuaderno basta. FabulAnna usa estas mismas ideas y añade lo que en papel cuesta más: las ilustraciones a partir de sus dibujos, el estreno con animación y el libro impreso.

Fuentes

Las hemos leído para escribir esta guía. Actualizada el .

  1. Vivian Gussin Paley (1990). The Boy Who Would Be a Helicopter. Harvard University Press.
  2. The University of Chicago Press (2019). «Remembering Vivian Paley (1929–2019)». The Chicago Blog.
  3. Rosie Flewitt, Teresa Cremin y Ben Mardell (2016). «Paley’s approach to storytelling and story acting: Research and practice». En Storytelling in Early Childhood. Routledge.
  4. Teresa Cremin, Rosie Flewitt, Joan Swann, Dorothy Faulkner y Natalia Kucirkova (2018). «Storytelling and story-acting: co-construction in action». Journal of Early Childhood Research, 16(1), 3-17.
  5. Grover J. Whitehurst y otros (1988). «Accelerating language development through picture book reading». Developmental Psychology, 24(4), 552-559.
  6. What Works Clearinghouse (2010). Dialogic Reading. WWC Intervention Report, Early Childhood Education Interventions for Children with Disabilities. Departamento de Educación de Estados Unidos.
  7. Jessica Sidler Folsom (2017). Lectura dialógica: conversemos sobre los libros. Iowa Reading Research Center.
  8. Viviana Andrea Vargas García y otros (2020). «La lectura dialógica en la promoción de perfiles cognitivos, emocionales y comportamentales en primera infancia». Ocnos, 19(1), 7-21.
  9. Gianni Rodari (1973). Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias. En castellano, en Kalandraka.

Si un día queréis verlo en un libro

FabulAnna está hecha con estas mismas ideas. Tu peque inventa, tú acompañas y la IA pone las ilustraciones y la animación. Si queréis, también hay libro en papel.

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