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Mientras inventa, aprende
Un cuento que se inventa juntos es también una conversación. La app está pensada para que esa conversación le ayude a crecer: a ponerle nombre a lo que siente, a pensar antes de contestar y a entender cómo se construye una historia.

Las emociones
Pone nombre a lo que siente
Cuando el protagonista pierde algo, falla o lo consigue, el cuento dice en pocas palabras cómo se siente: triste, enfadado, nervioso, contento, orgulloso. Ponerle nombre a una emoción es el primer paso para entenderla.
El problema lo arregla el protagonista, con algo que ya ha salido en la historia o con lo que sabe hacer por ser como es, mejor que con una varita mágica que llega de fuera y lo resuelve sola. Así tu peque ve que quien tiene un problema también puede arreglarlo.
Las preguntas
Preguntas que le hacen pensar
En cada página, en tu lado de la pantalla, la app te propone una pregunta para charlar sobre el cuento. Va cambiando: qué siente un personaje, qué haría en su lugar, cómo suena o cómo se mueve (para que lo imite), qué dibujaría de esta parte, si le ha pasado algo parecido.
Si contesta «no sé», tienes una pista: una pregunta más fácil o dos posibilidades. Nunca la respuesta. Es la lectura dialógica: leer conversando. La describió en 1988 el equipo de Grover Whitehurst, en un estudio con familias que leían en casa.
«¿Cómo crees que se siente el pulpo ahora?» Si no sabe: «¿Contento o un poco triste?»
La comprensión
Sigue el hilo de la historia
Cada página dice por qué pasa lo que pasa, con palabras como porque, pero o así que. El cuento es una cadena: hay un problema, unos intentos, un giro y un final que vuelve al principio.
Al terminar, mientras se dibujan las últimas páginas, la app os propone preguntas para hablar del cuento. La primera: que te lo cuente otra vez, y con sus palabras verás qué ha entendido.
- «¿Me cuentas tú el cuento, desde el principio?»
- «¿Qué problema había en el cuento? ¿Cómo se arregló?»
- «¿Qué parte te ha gustado más? ¿Por qué?»
- «¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?»
Tú
Acompañar sin corregir
Antes de la primera página, la app te cuenta cómo acompañar: espera un poco en silencio antes de ayudar, porque pensar lleva su tiempo; repite su idea y añádele algo; y acepta todas, también las disparatadas, porque el cuento es suyo y usa sus mismas palabras.
Tú le lees las preguntas en voz alta y apuntas lo que dicta. Es la idea de Vivian Paley, una maestra que escribía los cuentos que le dictaban sus alumnos: el peque cuenta y el adulto escribe, sin corregir. Lo contó en libros como The Boy Who Would Be a Helicopter.
«¿Un dragón? ¿Un dragón verde y enorme?»
Su edad
A su medida
- 3-5Frases cortas y nada que dé miedo
Preguntas que se contestan señalando o con un sonido, y elige entre imágenes.
- 6-8Dicta y dibuja
Alguna palabra nueva que se entiende por el contexto, humor absurdo y diálogos cortos.
- 9-12Escribe y planifica
Sus ideas mandan y hasta te corrige. Las de la app son por si se atasca.
Hasta los 8 años, de vez en cuando, una rima con hueco para que la complete o una adivinanza fácil sobre el cuento.
Lo que no prometemos
Qué hace la app, sin prometer resultados
FabulAnna está diseñada con la lectura dialógica y el método de Vivian Paley. No te prometemos que lea antes ni que saque mejores notas: te contamos lo que hace la app en cada cuento, y el resto lo ponen los ratos que paséis juntos.
Tampoco cuenta los días ni le escribe a tu peque para que vuelva. Cómo lo cuidamos
Fuentes
- Vivian Gussin Paley (1990). The Boy Who Would Be a Helicopter. Harvard University Press.
- Rosie Flewitt, Teresa Cremin y Ben Mardell (2016). «Paley’s approach to storytelling and story acting: Research and practice». En Storytelling in Early Childhood. Routledge.
- Grover J. Whitehurst y otros (1988). «Accelerating language development through picture book reading». Developmental Psychology, 24(4), 552-559.
Actualizado el
Para hacerlo con papel y lápiz, sin la app, tienes una guía para inventar un cuento con tu peque, con más fuentes.
Preguntas
Sobre cómo aprende
¿Qué es la lectura dialógica?
Leer conversando: el adulto hace preguntas abiertas sobre el cuento, espera la respuesta, la repite y la amplía. El niño deja de escuchar y pasa a contar.
¿Quién era Vivian Paley?
Una maestra de infantil de Chicago que escribía al dictado los cuentos que inventaban sus alumnos, y luego los representaban en clase. En FabulAnna, tu peque inventa y tú apuntas.
¿Tiene que saber leer o escribir?
No. Tú le lees las preguntas en voz alta y apuntas lo que dice. A partir de los 9 años puede escribir él o ella.
¿Qué pasa si no sabe qué contestar?
Tienes una pista para ayudarle sin darle la respuesta, y siempre hay tres ideas para elegir. Lo que diga, vale.
Un cuento que se inventa charlando.
El primer cuento, gratis y sin tarjeta.
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